El campo: un discurso incongruente

Se planteó como uno de los ejes del nuevo discurso oficialista. El ahora sí se van a voltear los ojos al agro es estandarte de los sucesivos gobiernos, a quienes no parece importarles la gravedad de un problema, que nos afecta a todos. Pero, siempre puede más la demagogia que la urgencia de la autosuficiencia alimentaria.

Y a los campesinos, que se los lleve el tren. Si la queja sobre un subejercicio generalizado, afecta a los diversos sectores productivos del país, qué decir de la agricultura, a la que, de acuerdo al Centro de estudios de las finanzas públicas, de la Cámara de Diputados, no le han llegado 5 mil millones de pesos, que corresponden a este 2013 Como siempre los embrollos burocráticos y las reasignaciones que se hicieron para el presupuesto de este año.

Un funcionario de Hacienda acepta, como si se tratara de un chascarrillo, el que, en efecto, ha habido el tal subejercicio y se cura en salud diciendo que "fue peor en el 2012". ¡Menudo consuelo para quienes necesitan el apoyo de semejantes mequetrefes, nada menos que para salir adelante!

El no otorgar estos fondos afecta sobre todo, a los programas sujetos a reglas de operación. Aquellos que tienen como objetivo el desarrollo económico, resultaron los más castigados: El de prevención y manejo de riesgos; el de desarrollo de capacidades; el de innovación tecnológica y extensionismo rural.

El de apoyo a la inversión en equipamiento e infraestructura y Procampo. Procampo no hace sufrir a demasiados.

Se conoce el desastre de su implementación, que beneficia a quienes menos falta les hace. De vez en cuando surge la escandalera y se conocen nombres de quienes lo reciben, pertenecientes a hacendados boyantes e incluso a narcos propietarios de grandes extensiones de cultivo.

La grave falla está en no dar apoyos directos a medianos y pequeños productores, ni los que se requieren para modernizar maquinaria y equipo, además de la ayuda para la adquisición de insumos energéticos.

Poco agobia el que, hasta la FAO (Organismo de Naciones Unidas para la alimentación y el agro), alerte y califique como preocupante, el nivel de importación de alimentos en México. Nos convertimos en un país "muy vulnerable, ante la volatilidad de los precios internacionales". Importamos más toneladas de maíz (10.8 millones), a fines del 2012.

De trigo (6.1 millones) y de soya (4.4 millones), en relación al año anterior. La productividad agrícola no supera el triste 3%, tradición anualizada. Se pierde casi un 30% de la post cosecha, debido a la falta de cadenas de frío, el manejo del transporte y el almacenaje, problemas ancestrales.

Un 70% de los productores tienen ingresos inferiores a los de subsistencia. Un 20% tiene potencial para crecer, pero no cuenta con los respaldos suficientes. Sólo un 9% alimenta al país y son responsables del 75% del Producto Interno Bruto, primario.

En el extranjero los precios de los alimentos se han ido por las nubes. Comprar lo que, con base en la riqueza de nuestras tierras se podría cultivar, equivale a endrogarnos con un exterior al que poco le importa lucrar con hambrunas de otros pueblos. Estamos como estáticos desde el ingreso de la nueva casta divina al poder. Se siente y lo percibe la población, una especie de parálisis que empieza a incrementar la tasa de desempleo.

Te enteras, día con día, de personas despedidas sin probabilidad de conseguir un nuevo trabajo, pronto. Se ve cierre de pequeños y medianos negocios. La inflación nos devora y se nota en particular, en los artículos básicos. Y los campesinos, a quienes como es insana costumbre, se les prometió lo habido y por haber, se cuestionan si habrá un despertar a este angustioso letargo y, se pondrá en marcha, el archimentado eje.

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Informe de Activdades del compañero Max Agustín Correa Hernández como coordinador del Congreso Agrario Permanente en el periodo de Abril del 2013 a Enero del 2014 y la organización y desarrollo del

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