Obesidad en México, por “sometimiento” del Estado a intereses empresariales

Los altos grados de obesidad que se registran en nuestro país son resultado de la falta de adecuadas políticas públicas en materia de salud y el “sometimiento” del Estado a intereses empresariales –sobre todo de productores de refrescos y alimentos chatarra–, así como a la falta de protección del derecho a la salud y los derechos de la infancia a una alimentación saludable, señaló a Crónica el director de la asociación civil El Poder del Consumidor, Alejandro Calvillo.

Dijo que el abandono total que se ha tenido por parte del Estado y la falta de políticas en salud alimentaria han causado que seamos el primer país consumidor de refresco a nivel mundial, mientras podemos observar países de la OCDE —como Francia y Japón— que tienen los niveles más bajos de obesidad porque tienen, asimismo, políticas muy fuertes de conservación de sus dietas tradicionales.

Desde las escuelas, en aquellos países –explicó Calvillo– a los niños los enseñan a conocer sus alimentos tradicionales, mientras aquí, ¿cuándo se ha visto una campaña para promover el consumo del amaranto, que es uno de los mejores cereales del mundo, o retomar el consumo del frijol, por ejemplo? Por el contrario, ha habido un desplazamiento de estos alimentos nutritivos por otros altamente procesados.

Esto, a lo largo del tiempo ha propiciado que tan sólo en el sexenio pasado se registraran 500 mil muertes por diabetes, que es una de las principales enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso, añadió el experto en temas de consumo.

Refirió que el gasto total del sector salud es de 80 mil millones de pesos al año, y las proyecciones son que hacia el 2017 este gasto ascienda a 150 mil millones de pesos, el cual que no habrá cómo cubrir si se toma en cuenta que el sistema de salud ya está colapsado.

En este sentido, Calvillo apuntó que si las autoridades “salen a decir que no se tiene presupuesto para atender a los pacientes que requieren diálisis, es que el sistema está colapsado. Ya no hay cómo cubrir esas necesidades económicas para atender a los enfermos que ahora hay y menos aún a los que habrá”.

Esta situación de alarmante aumento de la obesidad que estamos viviendo, dijo, además se debe a la falta de reglamentación en el consumo de comida chatarra dentro de las escuelas y una adecuada etiquetación de los alimentos enlatados, de modo que la gente sepa exactamente qué es lo que está consumiendo.

Se requiere además un impuesto especial a los refrescos, y que los recursos obtenidos por esta vía sean utilizados –por ejemplo— para instalar bebederos de agua potable en todas las escuelas públicas y privadas.

Es urgente, abundó Calvillo, instrumentar todas estas medidas, acerca de las cuales se tiene ya experiencia a nivel internacional pero no avanzan porque están siendo bloqueadas precisamente por las empresas que producen refrescos y comida chatarra.

Recordó que en el 2011 el relator especial por el Derecho a la Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le pidió al gobierno declarar emergencia nacional por los niveles de sobrepeso y obesidad.

Como prueba de que la situación se tornó grave –finalizó– la ONU indicó que la mortalidad por diabetes se ubicó, en el último sexenio, en medio millón de personas, tasa sigue creciendo a niveles alarmantes.

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