Hacen 'polvo' a lecheros

El País compra del exterior alrededor de 200 mil toneladas de leche en polvo, según datos de la Secretaría de Economía y del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).
 
Dichas importaciones, junto con las de lactosueros y grasa butírica, representan cerca de 50 por ciento del total de importaciones de productos lácteos del País y aproximadamente 15 por ciento del consumo nacional de leche.
 
Usada para reconstituirla en leche líquida y en productos como quesos, yogures y cremas, e incluso para la leche de Liconsa, estas importaciones han puesto en jaque a los cientos de ganaderos nacionales.
 
Vicente Gómez Cobo, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos Lecheros (Anglac), dijo que la importación de leche en polvo, lactosueros y grasa butírica, provenientes principalmente de EU, y que entran al País por debajo de su costo de producción, ha derivado en una pérdida de competitividad para los productores locales.
 
Señaló que mientras el precio que se paga al ganadero mexicano por la leche cruda es de entre 6 y 6.50 pesos por litro, el ganadero estadounidense obtiene entre 7 y 7.50 pesos.
 
Sin embargo, dijo, el problema está en que los excedentes de leche de EU y sus subproductos se venden en el País al mismo precio que el producto mexicano.
 
"Hoy la leche en polvo descremada americana más la grasa butírica que se vende en México vale menos que lo que cobra el ganadero americano por su leche cruda, y este producto se deshidrató, se empacó, y se mandó a la frontera, ¿quién pagó ese diferencial?, a eso se le llama dumping", explicó.
 
Ese diferencial de precio de un peso entre la leche americana y la nacional que se paga a los productores representa diariamente 30 millones de pesos menos que los ganaderos mexicanos no reciben.
 
"Un ganadero que le entrega a Liconsa 300 litros diarios, que debería estar cobrando un peso más para poder competir con esa importación, tendría 9 mil pesos más para su familia al mes, que no los está recibiendo y se los está regalando a Liconsa".
 
"Tan sólo esas 12 mil familias que le venden a Liconsa con 9 mil pesos más al mes mejorarían radicalmente su nivel de vida y estarían pensando en comprar otra vaca", aseguró.
 
Según un análisis de REFORMA con base en datos de Sagarpa y Secretaría de Economía (SE), en los últimos 10 años, la producción nacional de leche creció a una tasa promedio anual de 1.06 ciento, mientras que, las importaciones de estos productos crecieron cada año un promedio de 1.66 por ciento, y tan sólo en el caso de la leche en polvo descremada, dicha tasa es de 4.94 por ciento.
 
Gómez Cobos indicó que a México empezaron a llegar donaciones de los excedentes de leche de EU a donar sus excedentes leche hace 40 años.
 
Para los 80 ya la compraba Conasupo, lo que ahora hace Liconsa.
Información de la Anglac señala que actualmente cerca de 30 por ciento de la leche que vende Liconsa es importada.

 
"Se empezó a generar en México un déficit porque el gobierno impuso un precio controlado, y a pesar de la inflación y devaluaciones el precio de la leche no subía, eso inhibió la producción", dijo.
 
Después, cuenta Álvaro González, presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, vino el TLCAN y la negociación de la leche, la cual desde el inicio fue dispar porque Canadá no entró con dicho producto al Tratado, pero México sí.
 
"Aunque se estableció un periodo de gracia de desgravación gradual durante 15 años, al final nos convertimos en uno de los principales mercados de EU para colocar esos excedentes que ellos tienen, porque en ese periodo de gracia los ganaderos mexicanos no tuvimos las facilidades para volvernos competitivos", indicó.
Esta situación, coinciden, ha derivado en la desaparición de alrededor de 10 mil ganaderos lecheros al año.
 
Para 1990, el número de productores era de aproximadamente 790 mil, mientras que para el 2007 ya se había reducido la cifra a 250 mil, según datos de Inegi.
 
González estima que actualmente existen alrededor de 150 mil productores de leche, de los cuales más del 80 por ciento son de pequeña y mediana escala.
 
Al respecto Raúl Riquelme, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Leche (Canilec), aseguró que la entrada de leche y subproductos de importación al País responde a una necesidad de la industria, toda vez que la producción nacional no es suficiente.
 
"Es un tema de mercado y es un tema de capacidades, la industria tiene una demanda que debe satisfacerse y se hace a través de las importaciones; toda la leche que produce el País se consume en México, pero aún así no es suficiente", aseguró.

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