La deforestación y las consecuencias de los huracanes en México

Los desastres tanto humanos (inadmisible) como físicos que el país ha sufrido después de los huracanes Ingrid y Manuel, nos han hecho reflexionar no sólo sobre los hechos ilícitos de construir para la gente de escasos recursos en lugares riesgosos, sino también en las consecuencias de la también ilegal tala inmoderada de árboles. Me voy a referir a los árboles.

Dos terceras partes de la superficie de México son montañas, el resto es ondulante. Es decir, nuestros suelos son de vocación forestal por lo que deben tener una cubierta vegetal que los proteja de su arrastre por el viento y por la lluvia (EROSIÓN) o bien deben realizarse prácticas de cultivo protectoras del suelo.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), de 1990 a 2000 México ha perdió 6.3 millones de hectáreas de bosques, lo que sin duda es alarmante.

De acuerdo también a esta Organización, la pérdida de la cubierta vegetal en los ecosistemas nativos y la deforestación dentro del territorio nacional mexicano son los principales problemas ambientales que afectan el equilibrio ecológico y la biodiversidad.

Además, el 68% del territorio nacional ha perdido más del 50% de su potencial biológico de productividad original, afectando directa e indirectamente a más de 100 millones de habitantes. La deforestación conducente a la desertificación son partes centrales de estos problemas ecológicos.

¿Por qué debemos cuidar los bosques? Por muchas razones. Los árboles protegen al suelo del impacto erosivo o destructivo de la lluvia y del viento, con las copas de los árboles y sus ramas.

Con sus restos que caen al suelo (como las hojas, ramas, etc.) se forma un material que absorbe el agua y ésta puede infiltrarse hacia el interior del suelo, alimentando el agua subterránea del mismo. Estos mantos de agua, a su vez proveen de agua a los arroyos, ríos, lagos, etc.

Los bosques son reguladores del clima, son muy sensibles al cambio climático, por lo que son indicadores del cambio climático global. Además, los bosques son reguladores de las condiciones climáticas necesarias para el desarrollo de la agricultura y para el bienestar del organismo humano; los bienes escénicos o lugares de recreación y tranquilidad son necesarios para el equilibrio emocional humano, sin olvidar que proporcionan el hábitat o albergue para los animales silvestres.

Los árboles evaporan gran cantidad de agua extraída de las capas profundas del suelo. La reserva subterránea y constante de agua es liberada lenta y gradualmente por los árboles, contribuyendo a evitar las inundaciones y sequías estacionales que afectan directamente la vida de las personas.

Los bosques participan enormemente en la captura de carbono, uno de los gases cuyo exceso produce el llamado efecto invernadero. Los árboles en particular asimilan y almacenan grandes cantidades de carbono durante toda su vida. Los ecosistemas terrestres y el suelo son depósitos considerables de carbono. Los bosques del mundo contienen un estimado de 340 Pg de carbono (1 Pg = 1015 g) en vegetación, y 620 Pg de C en suelo (FAO). Por eso es que los cambios en estos reservorios de carbono pueden tener un impacto considerable en el balance global del mismo.

La FAO señala que los bosques cubren el 29 por ciento de las tierras y contienen el 60 por ciento del carbono de la vegetación terrestre; el carbono almacenado en los suelos forestales representa el 36 por ciento del total del carbono del suelo a un metro de profundidad. Es decir, los bosques del mundo conservan más carbono que cualquier otro ecosistema terrestre.

Además de los bienes conocidos como servicios, los bosques también proporcionan bienes con gran valor de mercado, los más comunes y más valiosos económicamente, son la celulosa y la madera. Otros productos del bosque con gran valor de mercado conocidos como “no maderables” son las resinas, el látex, las plantas con ingredientes medicinales y alimentos como los hongos silvestres.

Por otro lado, TODOS los árboles en la naturaleza se asocian a microorganismos del suelo. Dependen de ellos para su establecimiento, crecimiento y producción. Entre estos microorganismos están los llamados hongos micorrízicos que, en ensayos de establecimiento de esta simbiosis, han logrado incrementos del volumen de los pinos en un 423% al inocularse con microorganismos seleccionados, pues esta asociación o simbiosis en la primera etapa del crecimiento de los árboles forma una estructura absorbente que guarda en relación a la raíz de la plántula a una razón de 105:1 en longitud. Estos hongos cuando fructifican en época de lluvias, son nada menos que los hongos silvestres que nos deleitan con su rico sabor.

Estos microorganismos, al igual que los árboles del bosque son muy afectados por el cambio climático. El cambio climático incluye una gama completa de cambios naturales y cambios inducidos por el humano en el ambiente del planeta.

Los factores del cambio climático que tienen efecto sobre los otros habitantes del suelo pueden tener potencialmente efectos indirectos en la composición de la comunidad de estos microorganismos y puede haber otros habitantes de las raíces, que pueden ser patógenos; con el cambio de temperatura y humedad, no solo las raíces pueden ser atacadas por patógenos, también la parte aérea del árbol mismo. Con el cambio climático también puede haber desaparición de plantas e invasión de otras plantas, algunas de las cuales son parásitas de los árboles, como ocurre en la actualidad en los bosques cercanos al Nevado de Toluca, donde los árboles están parasitados por muérdagos.

La parte subterránea de los árboles tiene un volumen tan grande como la parte aérea, por lo que retiene grandes volúmenes de suelo. Cuando la cubierta vegetal es talada, no hay quien detenga el suelo, éste se remoja con la lluvia y se derrumba ocasionando deslaves tan grandes que pueden enterrar poblaciones enteras, como ha ocurrido en diferentes lugares de nuestro país, lo que es inadmisible y que no debe volver a ocurrir.

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Informe de Activdades del compañero Max Agustín Correa Hernández como coordinador del Congreso Agrario Permanente en el periodo de Abril del 2013 a Enero del 2014 y la organización y desarrollo del

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