Interponen amparo en contra del permiso otorgado por la Sagarpa a la empresa Monsanto para sembrar soya transgénica comercial

El Colectivo de Semillas Much’ Kanan I’inaj, integrado por indígenas, campesinos, apicultores y ejidatarios del pueblo maya del Poniente de Bacalar, interpuso un amparo en contra del permiso otorgado por la Sagarpa a la empresa Monsanto para sembrar soya transgénica comercial, pues señalan que éste se emitió sin respetar el carácter vinculante que, según la ley, deben tener los dictámenes de bioseguridad de la Conabio y la Conanp, instancias gubernamentales que recomendaron no autorizar la siembra comercial de soya transgénica debido a los riesgos que representa para el medio ambiente y la salud humana.

En ese sentido, los representantes de este Colectivo Maya organizaron una rueda de prensa para dar a conocer su rechazo a la sentencia emitida por el Juzgado Sexto de Distrito en Quintana Roo con relación al amparo interpuesto, pues en ésta no se cancela ni anula el permiso de siembra de soya transgénica, que es lo que piden, sino que únicamente se exhorta a la autoridad competente a que realice una consulta pública entre las comunidades indígenas, la cual sería un mero proceso administrativo, pues tampoco servirá como determinante para frenar el cultivo del transgénico.

Este día, en la casa ejidal de Bacalar se reunieron José Manuel Jesús Puc y Juan Bautista Yeh, representantes del Colectivo de Semillas Much’ Kanan I’inaj; así como Feliciano Ucán Poot, representante del Colectivo Apícola de los Chenes en Campeche, quienes estuvieron acompañados del asesor de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y representante legal, abogado Raymundo Espinoza Hernández.

El motivo de esta reunión fue para dar a conocer el posicionamiento de este Colectivo integrado por indígenas, campesinos, apicultores y ejidatarios del pueblo maya del Poniente de Bacalar, con respecto a la sentencia emitida por el Juez Sexto de Distrito, Aarón Alberto Pereira Lizama, quien fue el encargado de resolver, el 31 de marzo de 2016, el juicio de amparo interpuesto por las comunidades de Nuevo Jerusalén, Buena Fe, El Paraíso y Buena Esperanza.

Dicho amparo, que fue entregado desde el 22 de octubre de 2014, se interpuso con el objetivo de dar marcha atrás al permiso otorgado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) a la empresa Monsanto en junio de 2012, en el que le autoriza a sembrar por tiempo indefinido soya transgénica comercial tolerante al glifosato en un polígono de 253 mil 500 hectáreas de la Península de Yucatán y otros estados del país, incluyendo a Quintana Roo.

El abogado Raymundo Espinoza Hernández indicó al respecto que ya han iniciado el procedimiento de impugnación para la sentencia emitida por el Juzgado Sexto de Distrito, por considerar que ésta no resuelve ni resulta favorable para evitar la siembra de soya transgénica en Quintana Roo.

Espinoza Hernández señaló que en la sentencia se reconoce la violación del derecho de los pueblos y comunidades indígenas a ser consultados; sin embargo, enfatizó que ésta queda en segundo plano, quedando únicamente como un mero proceso administrativo, sin ser determinante para frenar el cultivo de soya genéticamente modificada.

“Indebida y arbitrariamente, la sentencia define de forma restrictiva los términos de la consulta, estableciendo 6 meses para su realización y entendiéndola como mero requisito administrativo subsanable, tras lo cual, una vez repuesto el procedimiento, la Sagarpa queda en libertad para decidir sobre la continuidad del trámite respectivo de la solicitud presentada por Monsanto, es decir, que después de someterse a consulta pública entre los pueblos que se amparan, la autoridad involucrada tendrá libre decisión de anular o continuar con el permiso de Monsanto para la siembra de soya transgénica comercial en las fases experimental y piloto”, explicó Espinoza Hernández.

Asimismo, mencionó que la sentencia deslinda a la Sagarpa de toda responsabilidad con relación a la autorización de la siembra del transgénico, partiendo del argumento de que dicho permiso fue aprobado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), que finalmente resulta ser un organismo vinculante de la Sagarpa.
Por lo anterior, las comunidades mayas afectadas ya impugnaron la imposición de la consulta contenida en la sentencia, con el objetivo de que el Tribunal Colegiado reconsidere la anulación del permiso, que es el verdadero propósito de la demanda de amparo.

Por su parte, el campesino Juan Bautista Yeh, representante del Colectivo de Semillas Much’ Kanan I’ínaj, mismo que tiene más de una década de trabajo en el cuidado y protección de las semillas nativas y en la promoción de la milpa como modo tradicional de siembra del pueblo maya, dijo que el Colectivo ve en este proyecto de siembra de transgénicos un grave peligro, ya que ese sistema de producción a gran escala, junto con la gran cantidad del agroquímico glifosato asociado a la siembra de soya transgénica, pone en riesgo su derecho a la salud, a gozar de un medio ambiente sano, así como a sus medios tradicionales de vida e incluso su subsistencia, puesto que el permiso fue otorgado por tiempo indefinido.

“Con este hecho –dijo- no sólo se afectará a la presente generación, sino que también causará graves daños para las generaciones futuras al grado de condenar al pueblo maya a su desaparición.


“Una afectación más igual de grave es la que se da a la apicultura, actividad milenaria que representa una expresión más de la cultura maya peninsular y que es uno de los medios de subsistencia más importantes para las comunidades de la región. Con la soya transgénica se condenará y exterminará esta actividad que, durante toda la vida, ha servido de sustento para cientos de familias campesinas de Bacalar”, externó.


José Manuel Jesús Puc, integrante también del Colectivo Much’ Kanan I’ínaj, narró el largo camino de organización de los pueblos mayas desde que se enteraron del permiso otorgado a Monsanto. “Desde ese entonces, ha habido varios momentos en los cuales el pueblo maya ha dicho ‘no a los transgénicos’”.


Recordó que “en el 2012 se presentó públicamente la propuesta para impulsar que Bacalar fuese declarado Zona Libre de Transgénicos, la cual fue firmada por 32 comunidades indígenas. En 2013 se denunció ante el
Tribunal Permanente de los Pueblos las políticas de exterminio contra el pueblo maya que fomentan el despojo de los territorios con proyectos como el de la soya transgénica. En 2014, en el marco de la Feria de las Semillas Nativas, se realizó nuevamente un pronunciamiento, que incluso firmó el actual presidente municipal José Alfredo Contreras Méndez. Múltiples declaraciones y pronunciamientos públicos en foros regionales y nacionales, como en la Asamblea Nacional de la Red en Defensa del Maíz, en el Congreso Nacional Indígena, en los convocados por el CECCAM, en la Campaña Nacional por la Defensa de los Territorios y la Madre Tierra, y las acciones legales como actas de asambleas, reglamentos ejidales y la demanda de amparo, son una muestra de que el pueblo maya se ha manifestado, repetidas veces, en contra de la entrada de este tipo de semillas a sus territorios”.
Además dijo que, derivado de la participación en diferentes espacios, se ha entablado un encuentro de diálogo con la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, quienes han manifestado su apoyo a las comunidades que luchan contra la entrada de los transgénicos.


Los presentes indicaron que, como una estrategia más en la lucha contra la entrada de Monsanto, las comunidades de la región Poniente de Bacalar retomarán, de acuerdo a sus usos y costumbres, las formas ancestrales de organización comunitaria propias de la cultura maya, nombrando un Consejo Regional Indígena Maya de Bacalar, para decir ¡No! a los transgénicos. Al mismo tiempo, hacen un llamado a las demás comunidades a sumarse a la organización y a ejercer su derecho fundamental a la libre determinación.
Por su parte, Feliciano Ucán Poot, representante del Colectivo Apícola de los Chenes, en Campeche, y demandante en uno de los amparos que se ganaron en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con respecto al mismo permiso, declaró que la articulación peninsular del movimiento es muy importante ya que, a pesar de que el pueblo maya quedó dividido geográficamente por las fronteras territoriales impuestas por las delimitaciones de los Estados, el pueblo maya es uno solo y su territorio abarca toda la Península.


“Vine a Quintana Roo con un único objetivo, para informar y concientizar a la gente sobre el grave daño que produce a la salud y al medio ambiente la siembra de soya transgénica. Estamos conscientes que este proyecto representa una perjudicial exposición a productos tóxicos y nocivos para la salud, como son el glifosato y las altas probabilidades de que éste sea cancerígeno; además, también hablamos de una grave y desmedida deforestación que está contribuyendo al cambio climático y calentamiento global, y por supuesto a la extinción de muchísimas especies de insectos y animales que estarían expuestos a los herbicidas de Monsanto, como las abejas, que traería el final de la apicultura. Por eso, aunque legalmente los amparos están siendo atendidos por cada estado, en la lucha en contra de los transgénicos el pueblo maya peninsular está unido”, concluyó Feliciano Ucán Poot.

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