PRONUNCIAMIENTO ANTE EL ENCUENTRO DEL PAPA FRANCISCO CON COMUNIDADES INDIGENAS DEL SURESTE DE MEXICO.

Febrero 15 de 2016
 
El Congreso Estatal de la Central Campesina Cardenista   llevado a cabo este 12 de febrero del 2016  teniendo como sede la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez en el Estado de  Chiapas, integrado con más de dos mil delegados, mujeres, jóvenes, niños, adultos y ancianos de las regiones y municipios del estado, desea transmitir  un fraternal saludo  y bienvenida al Hermano   Francisco, en su encuentro con las comunidades y culturas indígenas.
 
Nos alegramos que visite nuestra tierra heredera de una diversidad cultural al ser conformada por más de 56 etnias o pueblos originarios ubicados en una de las regiones con mayor biodiversidad en la tierra las cuales se encuentran seriamente amenazadas por la constante depredación, aislamiento, pobreza, insultante desigualdad y permanente exclusión.
 
Es también una tierra generadora de  mártires cristianos y luchadores sociales  que han generado y siguen generando importantes movimientos sociales que han sacudido su historia al resistir y construir las utopías de otro mundo posible, tal como lo  proyectaron humanistas como el Evangelizador Fray Bartolomé de las Casas el cual pugnaba por una evangelización pacifica que respetara la propiedad de los pueblos. Más recientemente los históricos y audaces esfuerzos de Mons. Samuel Ruiz García quien también pugnó toda su vida por una evangelización inculturada que promoviera acciones de justicia y paz para las comunidades donde se  diera el dialogo respetuoso entre fe, cultura y vida.
 
Estimado hermano Francisco. Queremos compartir que hace apenas dos décadas estas tierras dieron lugar a un movimiento armado de Mexicanos que se inconformaron con el Sistema el cual ha tenido varias etapas, encontrándose ahora en un movimiento territorial que impulsa los “Acuerdos de San Andrés” que son la expresión de demandas y derechos  con que las comunidades quieren relacionarse con el Estado; demandas que son derechos humanos y que se siguen impulsando como  parte de la deuda que el Estado Mexicano tiene con las comunidades indígenas.
 
Somos además una región de las más ricas y antiguas del mundo en cuanto a suelos, biodiversidad, climas, sabiduría agrícola basada en el respeto y la veneración a la naturaleza.
 
Muchas de nuestras organizaciones indígenas y  campesinas  han  tenido  como fundamento la defensa y organización popular  para defender este pasado histórico ante la situación de injusticia y empobrecimiento en los que ha caído el campo mexicano agravado  por la rápida y desigual apertura  comercial que llevo a la quiebra a muchos cientos de miles de pequeños productores  agrícolas,  por cierto en 1994  su SS Juan Pablo II  en su Mensaje de Cuaresma denominado “Tengo Sed” nos alertaba sobre el creciente  fenómeno de la desertificación y erosión muy especialmente en las zonas tropicales, hecho que cada día constatamos mas en nuestro país que es uno de los que según estudios pierde más biodiversidad de flora y fauna y donde más se contaminan sus ríos, lagos y manglares.
 
Por esto mismo compartimos con usted la preocupación común expresada en su más reciente encíclica Laudato Si (Alabado seas mi Señor) donde nos hace un histórico llamado  a recordar que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos:   «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»
 
Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (8,22).
 
Nuestra región no es ajena a esos problemas, aquí hemos sufrido recientemente las más graves y serios destrucciones; los peores desastres de la historia originados por la excesiva erosión y desforestación provocando en nuestro Estado de Chiapas la pérdida de más del 70% de cobertura vegetal y continuando en alto riesgo la pérdida del resto de nuestros bosques y selvas.  
 
De esto son responsables las políticas públicas agropecuarias y forestales irresponsables al favorecer la destrucción de los frágiles equilibrios naturales. Nos referimos a 1)concesión de permisos para la tala inmoderada de bosques y selvas; 2) al fomento a la ganadería extensiva; 3) impulso de la llamada “revolución verde” basada en monocultivos, fertilizantes químicos, semillas transgénicas, venenosos pesticidas; clasificando a los agricultores como “soyeros”, “cafetaleros”, “coqueros”, “maiceros”, “cacaoteros”, y ; 4) al desconocimiento y menosprecio de los ancestrales sistemas indígena mayas de manejo diversificado y sostenible de bosques, manglares y selvas como son la milpa diversificada, cultivo de café bajos sombra asociado a árboles maderables y frutales, así como al ancestral cultivo diversificado de cacao entre otros muchos.
 
También somos responsables los miles de agricultores grandes, medianos y pequeños  que en forma activa o pasiva nos hemos prestado a la aplicación de dichas políticas olvidado nuestra tradición, cultivando la tierra bajo un sistema de agresión y violencia a nosotros mismos, a los ecosistemas que habitamos y a los consumidores. Y en general al sistema económico de producción que mantenemos basado únicamente en la obtención de dinero sin responsabilizarnos  del daño ambiental que provocamos.
 
Debido a la desertificación y contaminación atmosférica en el mundo, la forma de llover ha cambiado de lloviznas con diminutas gotas de agua que tardaban muchas horas a lo largo del año, a aguaceros de lluvia torrencial de gotas 10 veces más grandes que en pocas horas hacen precipitar grandes cantidades de agua seguidas de prolongados periodos de sequía. Esto que nos pasó aquí, también pasó en Veracruz, Oaxaca, Monterrey, Guatemala, El Salvador y está sucediendo en todo el mundo mientras en otros lugares se presentan graves incendios y sequías como es en el Amazonas, Norteamérica, Asia y Europa  tal y como lo delata en la encíclica
 
En nuestra región siempre ha llovido abundantemente sólo que ahora se encuentra en un grave deterioro de sus bosques y selvas por lo que el fenómeno de la sequía, incendios,  la erosión y desertificación existe y amenaza con acentuarse en el corto plazo. Recordemos que tan solo hace siete años en nuestra región se dañaron casas, caminos y puentes que se reconstruyeron hace menos de seis años y hoy se volvieron a destruir. De no tomarse medidas eficientes el fenómeno seguirá agudizándose.
 
Coincidimos con la  visión propuesta por usted sobre la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta,  la convicción de que en el mundo todo está conectado,  la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso,  el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología,  la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local,  la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida.
 
El principio de maximización de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideración, es una distorsión conceptual de la economía: si aumenta la producción, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente; si la tala de un bosque aumenta la producción, nadie mide en ese cálculo la pérdida que implica desertificar un territorio, dañar la biodiversidad o aumentar la contaminación. Es decir, las empresas obtienen ganancias calculando y pagando una parte ínfima de los costos.
 
Coincidimos que…muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Ante la contaminación de ciudades, ríos y mares  y las propuesta de privatización del agua como derecho público la pérdida constante de biodiversidad, la creciente depredación a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva.  Deterioro de la calidad de la vida humana y degradación social  e Inequidad planetaria.
 
Buscamos además como lo menciona la Encíclica el derecho  negado en nuestro país de que…todo campesino tiene derecho natural a poseer un lote racional de tierra donde pueda establecer su hogar, trabajar para la subsistencia de su familia y tener seguridad existencial. Este derecho debe estar garantizado para que su ejercicio no sea ilusorio sino real. Lo cual significa que, además del título de propiedad, el campesino debe contar con medios de educación técnica, créditos, seguros y comercialización»
 
Estas situaciones provocan el gemido de la hermana tierra, que se une al gemido de los abandonados del mundo, con un clamor que nos reclama otro rumbo. Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos.
 
Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos.
 
COMPARTIMOS SU LLAMADO A BUSCAR OTRO MODELO QUE ACEPTE EL DESAFÍO URGENTE DE PROTEGER NUESTRA CASA COMÚN INCLUYE LA PREOCUPACIÓN DE UNIR A TODA LA FAMILIA HUMANA EN LA BÚSQUEDA DE UN DESARROLLO SOSTENIBLE E INTEGRAL, PUES SABEMOS QUE LAS COSAS PUEDEN CAMBIAR...
 
Esto a pesar de la tristeza  de saber que nuestro país ha optado por un modelo neoliberal  y de plena economía abierta donde los beneficios solo han sido para unos cuantos   mexicanos. Así quedo de manifiesto en el pasado dialogo con los representantes de la Conferencia Episcopal Mexicana donde trasmitíamos los objetivos y alcances del Movimiento  #elcampoesdetodos.
 
Sin embargo estamos con esperanza tratando de impulsar cambios mediante las movilizaciones pacíficas, la transformación de las leyes y la generación de conciencia, así como impulsando nuevas actitudes y hábitos que hagan de nuestra nación un espacio más digno para vivir. 
 
Los delegados que integran el Congreso Estatal de la CENTRAL CAMPESINA CARDENISTA, plantearon las siguientes demandas y soluciones que transformen a la sociedad mexicana: 
• Un Acuerdo para el Campo que comprometa acciones para un cambio en la política agropecuaria que focalice su atención en la agricultura familiar campesina indígena minifundista que se localiza en el centro y sur sureste del  país.
• El rechazo a la destrucción de la naturaleza por monocultivos.
• Defensa del medio ambiente, tierras, territorio, agua y el aire.
• Defensa de la soberanía alimentaria y la soberanía energética.
• Revisión Inmediata del Tratado de Libre Comercio y rechazó al Tratado Transpacífico (TPP).
• Defensa de semillas nativas de maíz y otros productos agroalimentarios básicos.
• Rechazo a la agricultura transgénica, a la dependencia alimentaria y a los altos subsidios a agro empresas corporativas multinacionales.
• Defensa de Jornaleros contra la explotación de agro empresas.
• Defensa de las  aéreas nacionales protegidas no a la mercantilización.
• La presentación con vida de miles de desaparecidos –en especial, los 43 normalistas  de Ayotzinapa.
• Defensa del derecho de los pueblos indígenas mediante una Ley de consulta y consentimiento previa, libre e informada sobre proyectos energéticos, mineros, turísticos, comerciales, de comunicaciones, etc. 
• No  queremos jóvenes que tengan que  emigrar.
• Ni jóvenes  inscritos en la  filas de la delincuencia organizada.
• No queremos jóvenes  criminalizados ni que se criminalice la protesta social. 
• Libertad a presos de conciencia y luchadores sociales.
• Buscamos un modelo de desarrollo capaz de impulsar la democracia económica y el rescate del trabajo digno. 
 
Nos sumamos   con ello a su invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Por ello hemos decidido asumir los siguientes compromisos:
 
dignificar el trabajo de las organizaciones sociales, impulsar sistemas agroforestales, usar sistema de producción amigables con el medio ambiente que eviten contaminación de seres humanos plantas y animales, 
integrar la producción de arboles en los diversos ecosistemas, 
impulsar comportamientos de reciclables y menos sistema de agua, 
uso de energías alternativas, 
respeto a derechos humanos, 
fomentar la cultura de la asociatividad como lo propuso Francisco donde vivamos los valores de la solidaridad y fraternidad. 
Sabemos que es necesario atender a profundidad la problemática rural y es tarea de todos hacerlo.
 
Por ello proponemos que la agricultura se practique únicamente bajo principios agroecológicos de conservación de suelos y agua que garanticen el incremento permanente de materia orgánica garantizando la fertilidad natural y mantiene la bio estructura del suelo agrícola. Que se estimule verdaderamente a todas las comunidades y personas que estén conservando el bosque y de más ecosistemas.
 
Es posible producir conservando, y la mejor manera de conservar es produciendo reservas ecológicas, con la participación de sus habitantes en su manejo y protección, de lo contrario, sólo se favorecen paternalismo, populismo, dependencia,  burocracia y la creación de leyes que nadie obedece favoreciendo la corrupción.
 
Nos unimos a su convocatoria para fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.
 
Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, “se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación”.  
 
Contra la llamada cultura de la muerte,   afirmamos  la cultura de la vida.
 
¡Otro campo es posible!
 
Central Campesina Cardenista (CCC)
 

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Informe de Activdades del compañero Max Agustín Correa Hernández como coordinador del Congreso Agrario Permanente en el periodo de Abril del 2013 a Enero del 2014 y la organización y desarrollo del

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